Wozzii
Startup de educación que cofundé · 2019 a 2021
Un aula colaborativa construida sobre YouTube, donde los tutoriales sueltos se vuelven cursos y las notas que escribe un alumno quedan para el siguiente. Lo cofundé y fui su programador principal.
- El problema
- YouTube tiene el material para aprender y ninguna herramienta para estudiar.
- Lo que hice
- Lo cofundé y lideré a tres personas: el modelo de datos, los pagos y las revisiones.
- El resultado
- Un aula colaborativa donde los usuarios aprenden en comunidad.
YouTube tiene el material para enseñar, pero ninguna herramienta para estudiar
YouTube guarda el mejor material educativo gratuito y casi ninguna de las herramientas que hacen falta para aprender de él. Los videos no siguen ningún orden, las notas viven en otra pestaña, y lo que aprendió el que estudió antes se pierde con él. Añadimos la capa que faltaba: estructura, notas atadas al video, y el trabajo de uno sirviendo al siguiente.
Un equipo de tres, donde yo tomaba las decisiones técnicas
Fui cofundador, CEO y programador principal de un equipo de tres. Eso significaba decidir el modelo de datos, hacerme cargo de los pagos de punta a punta y revisar todo lo que salía. Firebase nos dio velocidad y nos quitó cosas que una base de datos relacional da por defecto, así que casi toda la ingeniería interesante consistió en recuperarlas.
Una sola lectura de base de datos por pantalla.
Wozzii corre sobre una base de datos de documentos, y el modelo de datos fue decisión mía: cada pantalla debía cargar desde un solo documento. Una nota lleva el nombre y la foto de su autor, y un curso lleva su lista de videos, así que mostrar sus notas no cuesta consultas extra. Los contadores exactos, como cuántas veces se copió un curso a la lista de un alumno, usan incrementos atómicos y una transacción que escribí. Cloud Functions mantienen al día el índice.
Implementé con Stripe las suscripciones de precio libre.
Construí el flujo de pago de punta a punta sobre Stripe. Quien aprendía escribía el precio que quería pagar, la app abría un checkout por exactamente ese monto y arrancaba la suscripción desde ahí, y después podía cambiar la tarjeta o cancelar sin pasar por nosotros. El precio libre era toda la promesa del producto, así que el número que escribía el alumno tenía que llegar intacto hasta el cobro, y una renovación fallida tenía que poder recuperarse sin escribirle a soporte.
Desarrollé un sistema de puntos para que el alumno vuelva.
Nadie vuelve a una herramienta de estudio solo por fuerza de voluntad, así que el producto premiaba el hábito. Se ganan puntos por los minutos vistos, por cada nota escrita y por terminar el onboarding. El número se mueve en pantalla al instante, acreditado en la copia del perfil que la app guarda en memoria, mientras la escritura llega a la base en segundo plano como una instrucción que suma al total en vez de sobrescribirlo, así dos pestañas abiertas no se pisan.
Lo que entregó un equipo de tres personas
Entre tres lanzamos un producto funcionando: videos sueltos organizados en cursos, notas atadas al video al que pertenecen, búsqueda sobre todo eso y suscripciones donde el precio lo ponía quien aprendía. Más de doscientas personas lo usaron, armaron más de veinte cursos y dejaron más de trescientas notas para quien viniera después. Los pagos y el modelo de datos fueron míos, y sigo defendiendo la forma que le dimos.
Puedo construir un producto completo, con los pagos incluidos, y aprendí a validar que la gente está dispuesta a pagar antes de construir el sistema de cobro.
