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¡Bienvenidos! 🎉

Un cuaderno abierto con anotaciones, una pluma, una taza de té y libros sobre un escritorio de madera junto a una ventana.
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Etapas de la vida. Todos hemos pasado por ellas: "¡No quiero ir al colegio, es súper aburrido!", "¡Mamá, por favor, ya estoy grande!", "Estudiaré ingeniería y me haré famoso", "Mi primer trabajo, ¡qué nervios!", "¿Te casarías conmigo?". A mí también me tocó vivir esos momentos.

La secundaria fue una etapa extraña para mí. No sentía que encajara: no me gustaban las fiestas, las actividades del colegio me aburrían y no destacaba en ninguna materia o deporte. Como ya te imaginarás, mi círculo de amigos era pequeño. Pero si me preguntas por una historia de esos años que se quedó conmigo, te contaría esta.

2004: el año en que todo iba a cambiar

Era 2004 y faltaba poco para terminar el colegio. Todo el mundo parecía esperar una respuesta: "¿Ya sabes qué vas a estudiar?", "¿A qué universidad vas a ir?", "Con esas notas no vas a entrar a ningún lugar bueno".

Como si no fuera suficiente presión, sabía que la vida a la que estaba acostumbrado iba a cambiar. Vería menos a mis amigos, dejaría de ir a ese lugar "encantador" llamado colegio y pronto sería adulto, con más responsabilidades de las que me sentía listo para asumir.

La escritura, mi refugio

En medio de todo eso, empecé a sentirme muy triste. En ese momento lo pensé como depresión, aunque quizá sea una palabra demasiado fuerte para lo que sentía.

Los que me conocen saben que no soy muy extrovertido. Mi día ideal puede ser quedarme en casa viendo una serie, jugando algo o programando una de esas ideas que siempre me rondan la cabeza. Salir para despejarme no iba mucho conmigo. Escribir me acomodaba más.

Así pasé mis últimos meses de secundaria: escribiendo cuando encontraba un rato libre. Poemas, pequeñas historias y algún ensayo sobre un tema que me interesaba. Hasta llevaba un diario con mis "aventuras" del día a día. Me ayudaba a entender lo que sentía.

Hay algo muy bonito en escribir porque te provoca. No hablo de un ensayo para la clase del lunes por la noche ni de un reporte para un jefe que te hace la vida imposible. Hablo de poner lo que sientes en un poema, imaginar aventuras en mundos que nunca has visto o guardar un pensamiento para volver a él más adelante.

Por qué abro este espacio

Por eso quiero empezar este blog. No estoy pasando por esa misma tristeza ahora; simplemente siempre me ha gustado escribir y esta es una buena excusa para retomarlo.

Ahora seguro pensarás: "Bien por ti, pero ¿por qué leería tu blog?". Si llegaste hasta aquí, tal vez algo te sonó familiar. Quizá recordaste tus propios años en el colegio o te gustó una parte de la historia. También puede que estés aburrido y buscando algo para leer. Sea lo que sea, quiero esforzarme para que el tiempo que pases en cada post valga la pena.

¿De qué irá este blog?

Quiero escribir sobre 3 cosas: lo que aprendo, lo que he vivido y las preguntas que me dan vueltas. Este blog será un cuaderno al que pueda volver y un espacio para compartir esas ideas contigo.

Lo que aprendo. Me gusta aprender cosas nuevas. Casi todos los días veo un tutorial o leo sobre temas que van desde crecimiento personal y marketing hasta finanzas, liderazgo y programación. Pero la memoria es frágil, así que quiero tener dónde guardar lo que voy aprendiendo.

Lo que he vivido. Hasta ahora he abierto 4 empresas, trabajado de forma remota para empresas de Estados Unidos y liderado equipos. También he quebrado negocios y perdido dinero por malas decisiones. Algunas cosas salieron bien; otras dolieron mucho más de lo que esperaba. Aprendí y encontré cómo seguir adelante. Si contar esas experiencias te ayuda a evitar un error o tomar una mejor decisión, habrá valido la pena.

Lo que pienso. ¿El trabajo remoto reemplazará al presencial? ¿Cómo será el aprendizaje de aquí a 5 años? ¿La IA nos traerá un apocalipsis al estilo de Terminator? ¿Y está bien que la pizza lleve piña?

Hasta aquí este primer post. MUCHAS GRACIAS por llegar hasta acá. Nos vemos en el próximo.

Retrato de Sergio Toshio Minei
Escrito por

Toshio Minei

Desarrollador frontend con 16 años de experiencia. Construyo software, lidero equipos y dirijo la IA durante el desarrollo.